Cero denuncias no significa cero casos

Cero denuncias no significa cero casos

El TEDxTukuy Women 2026 puso sobre la mesa conversaciones sobre género, equidad, presente y futuro. Este año quisimos visibilizar la brecha que existe dentro de las empresas entre la incidencia real del acoso sexual laboral y las denuncias.

En el stand de ELSA pusimos dos ánforas transparentes, vacías, y dos preguntas: ¿has vivido acoso sexual en tu trabajo? y ¿lo denunciaste?

La primera caja tuvo 96 pelotas y la segunda solo 12. Es decir, del 100% que reconoció haber pasado por acoso sexual laboral solo el 12.5% lo denunció. 

Conversando con algunas de las personas que pusieron una pelota en la caja, encontramos que las experiencias no eran sutiles, de hecho incluían tocamientos indebidos, como palmadas en el trasero, y aún así fueron calladas.

Según la data ELSA, de cada diez personas que reconocen haber vivido acoso sexual laboral, solo una denuncia. Las otras nueve siguen trabajando ahí y no aparecen en ningún reporte, ni su historia en ningún canal de denuncias.

Entonces ¿qué significa tener un canal de denuncias vacío?

Un canal vacío significa una de dos cosas opuestas: que efectivamente no hay casos, o que nadie confía lo suficiente en el canal ni en la organización como para pasar por el proceso de denunciar. La data dice que la primera no sucede. Cero denuncias no significa cero casos.

Sin embargo, un canal de denuncias sin denuncias puede decirle a quien lo gestiona que en su empresa el acoso sexual laboral no pasa y que no es un problema para sus trabajadores.

Cuando se piensa que “aquí esto no pasa”, el problema no se aborda, las situaciones puntuales escalan hasta que explotan, y se toman decisiones, ascensos, bonos, cambios de equipos, que incluso pueden terminar beneficiando a personas que están dañando el clima.

El canal de denuncias es el peor indicador para saber qué está pasando. Pero cuando es el único dato disponible, y ese dato dice cero o uno, es difícil concluir otra cosa.

¿Por qué no se denuncia?

Nuestro diagnóstico muestra qué hace en realidad una persona después de vivir acoso: tres de cada cuatro evitan a quien las acosó, la mitad no se lo cuenta a nadie y solo una de cada diez denuncia.

El 80% no denuncia por miedo, miedo a la incertidumbre de no saber qué va a pasar después, a cómo va a ser juzgada, a ser vista como la problemática y a que el “él es así, ella está exagerando” termine siendo el comentario más escuchado.

Por ello, callar parece la única alternativa para no tener más problemas. Denunciar significa enfrentar el juicio de tus compañeros de trabajo, con los sesgos que traen, dentro de un sistema que normaliza y hasta valida el acoso sexual. 

¿Qué estamos midiendo mal?

Empecemos por la palabra. Si se pregunta "¿has sufrido acoso sexual laboral?", la mayoría responde que no. Si se pregunta por conductas concretas, la foto cambia. Sobre 35,093 personas encuestadas en Perú, el 53% reporta comentarios sexuales o sexistas y el 44%, comentarios incómodos sobre su apariencia física. El chantaje sexual explícito aparece en 4.3%, que en esa misma muestra son 1,509 personas.

Nadie de ese 53% marca la casilla "acoso" en una encuesta de clima, pero sí responde cuando se le pregunta si alguien hizo comentarios sobre su cuerpo en la oficina.

El otro error es quedarse en el promedio. En Perú medimos 14% de prevalencia general; en la comunidad LGBTQ+ el mismo indicador llega a 30%. Es más del doble y desaparece por completo si solo se mira el número consolidado de la empresa. Lo mismo pasa por área, por turno y por nivel. Un equipo comercial con alta rotación y un turno de planta de noche no tienen el mismo problema, y difícilmente se resuelven con la misma estrategia.

¿Podemos reducir la incidencia?

En las empresas ELSA, que trabajan con estándares por encima del promedio, la incidencia de ASL pasó de una de cada tres personas en 2021 a una de cada seis en 2025. Entre quienes vivieron acoso, el estrés reportado bajó de 73% a 52% y la ansiedad de 33% a 26%. Para lograrlo, primero hay que entender qué está pasando de verdad dentro de la organización y dónde, porque lo que no se mide no se mejora, y lo que no se conoce, tampoco.

La pregunta para el próximo directorio no es cuántas denuncias se recibieron este año. Es qué tan lejos está ese número de lo que pasa de verdad, y qué se está decidiendo hoy sin data real.

Cifras de DATA ELSA 2025, medición propia sobre 47,574 personas en Latinoamérica y 35,093 en Perú, con corte al 31 de octubre de 2025. Los datos de 2021 corresponden a nuestra medición de línea base.